Bakemonogatari, reseña completa.

Bakemonogatari es una creación de Nisio Isin. Se trata de una serie de 13 capítulos de ainmación japonesa lanzada en agosto de 2012.

La etimología del nombre: Bakemonogatari proviene de dos términos en japonés: bakemono, que puede significar fantasma o monstruo; y monogatari, que significa historia.

¿Alguna vez has soñado con conquistar a la chica perfecta? Esto es lo que sucede con Koyomi Araragi, un joven vampiro quien salva a su amiga de una caída, una hermosa y al mismo tiempo extremadamente enigmática Hitagi Senjougahara.

Al salvarla, Koyomi se da cuenta de que Hitagi no pesa casi nada; algo imposible dadas las leyes físicas que gobiernan el universo. Y, para sorpresa del joven, la muchacha lo amenaza para que no revele este secreto; pero también le ofrece su ayuda, presentándole a un hombre sumamente excéntrico: Meme Oshino, quien le ayudó a ella, en el pasado, para dejar de ser vampira.

A partir de aquí, nos encontraremos con un protagonista diferente en cada uno de los capítulos; personajes que tendrán que enfrentarse con fuerzas sobrenaturales constantemente.

Bakemonogatari, nuestra opinión

Bakemonogatari es un anime innovador y muy original. Tiene ese «algo» que te hará estar pegado a la pantalla durante horas. Puedo asegurarlo, no había visto una producción tan original y emocionante en mucho tiempo. La trama es adictiva y los personajes en sí son extremadamente agradables.

Hay muchos elementos en esta serie que me gustaron mucho, pero desafortunadamente también me desilusioné con algunos aspectos.

El anime se equilibra perfectamente entre algo géneros y subgéneros como drama, una historia de fantasmas y un romance escolar. A pesar de que se trata de entidades sobrenaturales, aquí no se utilizan los trucos típicos para este tipo de producción: por ejemplo, el personaje principal no se encuentra dotado de ningún poder extraordinario, salvo la velocidad de curación de sus heridas.

Dado que la mayoría de sus problemas provienen de situaciones cotidianas o traumas mentales, la mejor manera de lidiar con ellos es enfrentar sus demonios internos, admitir sus errores y estar dispuesto a dar un paso adelante.

Bakemonogatari es principalmente una serie sobre las debilidades humanas, y los fantasmas y demonios son solo una excusa para mostrarlos.

Otra cosa que me gustó mucho de esta serie son los diálogos: inteligentes, muchas veces ambiguos y llenos de humor (algo que caracteriza muchos las obras de Nisio Isin). De hecho (y curiosamente) no es que suceda mucho en el anime, no hay duelos espectaculares ni exorcismos terroríficos, no hay grandes escenas de acción para recordar; si bien, esto no significa que se trate de una serie aburrida.

En Bakemonogatari, la vida fluye lenta y relativamente tranquila, y la principal actividad de los personajes son las largas discusiones que construyen toda la atmósfera. Y esta es la principal razón por la que debemos prestar especial atención a los diálogos. La palabra es de gran importancia en Bakemonogatari: sofisticadas estructuras de frases, un sinfín de juegos de palabras en los que es muy fácil perderse y una ambigüedad omnipresente que crea una fuerte tensión erótica (y si sabes algo de japonés, podrás deleitarte aún más con este aspecto).

Además, Bakemonogatari está impregnado de erotismo, servido de una manera excepcionalmente apetitosa. Esta serie es el ejemplo ideal del hecho de que un diálogo correctamente escrito y reproducido causa una impresión cien veces mejor que cualquier invasión de la cámara de la ropa interior de la protagonista o choques «accidentales» con sus pechos. Por otro lado, demuestra que toda la producción se vuelve irreal.

Sin embargo, para mí, la mayor ventaja de esta serie es Hitagi Senjougahara. No recuerdo la última vez que vi a una heroína tan intrigante. Para mí, ella es el motor de toda la seria.

Se trata de una individualidad femenina tan fuerte, especialmente porque hoy en día nos podemos encontrar un tipo de heroína completamente diferente en muchas otras producciones.

Así mismo, implica una negación completa del ideal de una esposa japonesa: delicada, sumisa y desprovista de su propia opinión.

Por su parte, de Aragagi me gusta su calma y aplomo, así como su terquedad, pero mi reconocimiento se desvanece tan pronto como los instintos masculinos pasan a primer plano. Y es que Araragi es muy voluble, y puede cambiar rápidamente. Por ello, desde mi opinión, me agradó más la construcción de Hitagi como personaje y su papel en la trama, que el de Aragagi.

Por otro lado, cabe mencionar la ambientación audiovisual de Bakemonogatari. Y puedo decir que desde el primer episodio, quedé realmente encantado; ya que se nos presentan diseños de personajes hermosos y muy precisos, acompañado con un maravilloso juego de luces y sombras, así como de encuadres originales.

En cuanto al soundtrack, la canción que acompaña a los créditos finales, fue mi favorita. Sin embargo, debo decir que el resto de la banda sonora también mantiene un alto nivel: no es intrusiva, no pasa a primer plano, pero de una manera sutil, ayuda a construir el estado de ánimo de las escenas individuales. Puede que no sea un trabajo sobresaliente, pero hace su trabajo de manera brillante, y por eso, el autor, Satoru Kousaki, merece un aplauso.

Puedo decir que Bakemonogatari cumplió con mis expectativas, y admito que fueron altas. Como mencionamos en un principio, se trata de una serie de animación que no se establece en un sólo género, sino que fluctúa entre ellos, a veces en el mismo capítulo.

Además, tiene un aspecto bastante original, y es el énfasis que se le da al diálogo y a la palabra.

Entonces, ¿Para quién es esta serie?

Al ver Bakemonogatari, no debemos buscar una animación del tipo de los Estudios Ghibli, ya que es algo muy diferente. Por ello, en primera instancia, la recomiendo para alguien que no tiene demasiadas expectativas y sabe dejar sorprenderse.

Además, puede ser una serie de animación ideal para aquellas personas que buscan algo diferente para ver y que toleran perfectamente las escenas en las que no ocurre demasiada acción. Esto se debe, como dijimos, a la importancia del diálogo durante la trama.

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